Canciones como Sinner man, Me casó mi madre, Yerakina ó For baby subían inusitadamente en las listas de éxitos, el grupo era requerido por la televisión, la radio, la prensa y comenzaba a dar conciertos por toda la geografía, cosechando verdadera conmoción por donde pasaban. El éxito también sorprendió al grupo y a su pequeña compañía discográfica SONOPLAY. El folk se pusó rapidamente de moda por todo el país. Aparecieron clónicos del grupo por todas partes (Mocedades, Vino Tinto, Jarcha, Euterpe, Nuevo Mester de Juglaría, Arca de Babel, etc) y, muy pronto, se organizaron festivales de Folk y reuniones donde se dicutía sobre lo que era la Música Popular- Tradicional y Folklórica, animando a unos pocos a volver a recorrer los pueblos, magnetofón en ristre, en busca de las canciones perdidas, tal y como hacía ya el propio Joaquín Díaz o como lo habían hecho, anteriormente, el profesor García Matos y Agapito Marazuela. Así nacieron los folkloristas (Angel Carríl, Eliseo Parra, José M. Fraile.....). |

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