La legendaria historia de Nuestro Pequeño Mundo, es la del primer grupo de folk aparecido en España. Se remonta a las reuniones que el también primer disc-jockey que hubo en el país, Angel Alvarez, hacía los domingos por la mañana, mediados los años sesenta, en un auditorio de la calle Hilarión Eslava de Madrid, donde los socios de su programa radiofónico Caravana, discutían sobre el inicio del Pop-Rock y Folk que hacía temblar al planeta.

Allí, entre discusiones y ponencias, y para animar la fiesta, cantaban un grupo de muchachos en diversas formaciones (Los Profetas, Los hermanos Arteche Gual y Jaime Ramiro, Pat y Laura Muñoz).

Un día apareció el folklorista Joaquín díaz, precedido de unos aires de maestro que cautivaron a los chicos, y surgió la idea de cantar, todos juntos, un par de canciones. La cosa sonaba tan bien que, desde ese momento, no había día que no se vieran para cantar donde fuera: un parque, la calle o en casa de alguno de ellos y, de paso, merendar. Fué en 1967 cuando el cazatalentos y antiguo bajista de Los Sónor, Carlos Guitart se fijó en ellos, proponiendo a Joaquín Díaz grabar un disco de canciones tradicionales españolas y a los demás otro con folklore de todo el mundo.

Justo en aquel revolucionario mayo de 1968 y en 2 días, se graba el primer disco del grupo (ya sin la presencia de Joaquín Díaz) formado por Jaime Ramiro, Juan Ignacio Cuadrado, Pilar Alonso -“Pat”-, Chema Martínez, Laura Muñoz, Nacho Sáenz de Tejada, Gabriel Arteche Gual y Juan Arteche Gual que aparecería con el nombre de El folklore de Nuestro Pequeño Mundo, sorprendiendo con sus canciones a toda la juventud de entonces, más pendiente de escuhar pop-rock que ese folk absolutamente desconocido, antecedente de lo que hoy se llama “World Music” (Músicas del Mundo).

Canciones como “Sinner man”, “Me casó mi madre”, “Yerakina” ó “For baby” subían inusitadamente en las listas de éxitos, el grupo era requerido por la televisión, la radio, la prensa y comenzaba a dar conciertos por toda la geografía, cosechando verdadera conmoción por donde pasaban. El éxito también sorprendió al grupo y a su pequeña compañía discográfica SONOPLAY. El folk se pusó rapidamente de moda por todo el país. Aparecieron clónicos del grupo por todas partes (Mocedades, Vino Tinto, Jarcha, Euterpe, Nuevo Mester de Juglaría, Arca de Babel, etc) y, muy pronto, se organizaron festivales de Folk y reuniones donde se dicutía sobre lo que era la Música Popular- Tradicional y Folklórica, animando a unos pocos a volver a recorrer los pueblos, magnetofón en ristre, en busca de las canciones perdidas, tal y como hacía ya el propio Joaquín Díaz o como lo habían hecho, anteriormente, el profesor García Matos y Agapito Marazuela. Así nacieron los folkloristas (Angel Carríl, Eliseo Parra, José M. Fraile.....).

En 1969 el grupo tenía repertorio suficiente como para grabar su segundo disco LP entrando en los estudios Celada (los más modernos de entonces -8 pistas-, con mayor presupuesto de horas y... meriendas) a grabarlo. Así nació Buenas Noticias que muy pronto afianzó el sonido del grupo y le requirió en foros internacionales. No habíamos dicho, anteriormente, que todos los miembros del grupo eran estudiantes universitarios y anteponían sus estudios a la profesión cantora, así es que se perdieron oportunidades tan importantes como su concierto en el MIDEM (el mercado más importante de la industria discográfica internacional que se realiza en Cannes - Francia) por culpa de algun examen de álgebra o dibujo. Pero eso, no impedía que sus conciertos por toda la geografía española fueran en aumento y que abarrotaran teatros, discotecas, universidades y festivales.

Habían pasado tres años desde la fundación de Nuestro Pequeño Mundo, cuando en 1970 aparece la primera crisis : cada uno tiene ideas diferentes, algunas voces críticas habían oradado en el estilo buscando más compromiso político, profundización en el folklore nacional, mayor virtuosismo instrumental o trabajo en composición, arreglos y producción. Así, con todos esos problemas existenciales, comienzan a grabar su tercer álbum, que reflejaría el sentir de cada componente y que se llamó 1x1 (Uno por Uno) donde cada miembro satisfacía su inquietud y donde la compañía discográfica eligió la canción "Banana Boat", compuesta por el jamaicano Harry Belafonte, con arreglos del grupo, como oferta industrial ante las listas de éxitos; cosa que supuso, finalmente, la disolución temporal y la búsqueda de nuevos horizontes.

En el otoño de ese año 1970 cada componente está haciendo cosas fuera del grupo; Juan Ignacio Cuadrado y Pat forman un dúo que graba un par de singles. Jaime Ramiro tiene un trio, junto a dos de sus primos, que se llamó Ramsés, Isaías y Pantaleón, grabando un desternillante LP bautizado como "Canciones para la hora del té", que tuvo mucha aceptación entre pandillas de veraneo, tunas universitarias o cantantes tímidos. Nacho Sáenz de Tejada ha formado un trío, llamado Expresión, junto a Julio Seijas y una vieja amiga del grupo, Evangelina Sobredo (que luego se hizo famosa con el apodo de Cecilia), grabando un precioso single, muy buscado hoy día. A Chema Martínez le mueve la canción política y frecuenta el círculo de lo que luego fué Las madres del cordero, también, de paso, acaba su carrera de Económicas. Laura Muñoz termina Artes Decorativas y, de vez, en cuando ofrece algún concierto en solitario. Gabriel Arteche Gual entra a tocar el contrabajo en el grupo de su novia May, Caldero de cobre, la primera formación española de Blue Grass (todavía se recuerda su increible versión para banjo, dobro, mandolina y contrabajo, de la popular “Vaca lechera”). Y Juan Arteche Gual entra a formar parte de una experiencia poético musical llamada Aguaviva. Ensayan, de vez en cuando, en su buhardilla de la calle del Limón y pronto se hacen populares, con la salida al mercado de su primer disco "Poetas Andaluces".

Nuestro Pequeño Mundo comienza 1972 como un sexteto dispuestos a retomar su carrera. Han pasado su primera crisis con bajas pero, con nuevos ánimos, comienzan a trabajar en nuevas canciones y es unánime la vuelta al espiritu que les vió nacer. Retoman las enseñanzas del folklorista Pete Seeger y del grupo sindicalista norteamericano The Weavers, y se vuelve a bucear en las canciones tradicionales del mundo sin fronteras. También tienen un nuevo productor artístico: Gonzálo de la Puerta que les deja absoluta libertad para escoger su música. Pasan el año ensayando en una cueva de la calle Claudio Coello, que ellos han bautizado como El agujero, y siguen ofreciendo conciertos por toda España.

En 1973 entran a grabar en un estudio con dos grandes ingenieros de sonido, Juan Vinader y Luís Fdz. Soria, dando forma a lo que será su cuarto álbum, aparecido en la primavera de ese año con el título significativo de Al Amanecer. Representa un verdadero nuevo amanecer para el grupo, pues una de sus canciones “Los campanilleros” se aupa en las listas y son portada de todos las revistas musicales. Ese año son galardonados como el mejor grupo del año y“Los campanilleros” entra también en las listas de Alemania, con una versión cantada en alemán. Se embarcan en una extensa gira que les ocupa todo el verano y parte del otoño, cosechando grandes éxitos por donde pasan.

1974 es el año de la tranquilidad, después de haber pasado siete años, desde su fundación, trabajando duramente y con problemas de toda índole. Ese año se pasa dando conciertos y montando nuevo material. Alguno aprovecha para contraer matrimonio y terminar de hacer ”la mili”.

En 1975 se graba el quinto disco LP llamado Cantar de la tierra mía, en clara referencia a un verso de una canción de Joan Manuel Serrat (“La saeta”). Es un disco homenaje a su generación, encarnada en sus poetas cantantes (cantautores). Así, Salvador Távora, Lluis Llach, Adolfo Celdrán, Pablo Guerrero, Luís Eduardo Aute, Antonio Resines, Paco Ibáñez, Manolo Díaz y el propio Serrat prestan sus mejores canciones para que este disco de NPM sea calificado por muchos, como uno de los más importantes del grupo y, de nuevo, los premios se suceden. También realizan una sorprendente gira de conciertos, patrocinados por el Ministerio Español de Asuntos Exteriores, por todo el norte de Africa: Marruecos, Argelia, Libia y Egipto se rinden ante los conciertos de estos seis jóvenes españoles que cantan canciones de todo el mundo, incluso hasta de sus propias culturas. Todavía se recuerda el impresionante éxito obtenido en el concierto dado en el teatro Naser de El Cairo, con todo el aforo vendido y donde el público les lanzaba los mismos piropos que años antes había lanzado a la gran Om Kalsum, y donde la embajada rusa les hizo un serio ofrecimiento para hacer una gira por toda la Unión Soviética, cosa que no pudo realizarse por el miedo que sufría Pat a viajar en avión.

En 1976 siguen los conciertos. Es el año en el que el contrabajista Gabriel Arteche Gual abandona el grupo por incompatibilidad con su trabajo de Ingeniero Informático. Es sustituido por otro contrabajista, Alberto G. Ledesma, un técnico en electrónica, hábil con el soldador y los circuitos integrados quien, junto a Jaime Ramiro (experto carpintero), diseña un revolucionario equipo de sonido que, aparte de sonar maravillosamente, en los traslados, rompe la espalda a más de un componente del grupo. También, junto a Juan Ignacio montan el primer estudio casero de Madrid que, como no, se llamó “Los Campanilleros”. En ese estudio se comienzan a desarrollar gran cantidad de proyectos y producciones muy imaginatívas que salían en discos de una nueva productora orientada por el descubridor del grupo Carlos Guitart.

Se hacía de todo, desde producir a nuevos cantautores (Antonio Curiel, Paco Ortega y la gente de Comuna ), discos comprometidos (Abolición -de la pena de muerte-, Cantos de la resistencia española ), discos con cuentos infantiles que todavía se siguen vendiendo hoy en día y un disco, que fué un verdadero éxito, España 1936 - 39 canciones de la guerra civil española,, grabado por un tal Coro Popular Jabalón y que escondía a la gente de NPM. Esto supuso un problema contractual con su compañía discógrafica, que empezó a rechazar todos los nuevos proyectos que el grupo les ofrecía y a negarles la carta de libertad.

Desde 1976 al 79 el grupo no pudo grabar como tal, aunque lo hacía en diferentes formaciones. Fueron años donde no se paraba de crear y de dar más conciertos que nunca, pués durante toda su carrera sus actuaciones habían sido impecables, llenas de fuerza y alegría, y, por lo tanto, los empresarios seguían contratandoles, año trás año, aunque no había discos nuevos en el mercado. En 1978, discrepancias con Laura Muñoz hicieron que ésta abandonara el grupo, quedándose en quinteto. Laura, a partir de entonces, no abandonó la música, dedicándose a estudiar en profundidad canto y debutando, más tarde, como soprano en el coro de la Universidad Politécnica de Madrid.

Fue, también, al final de ese año 78 cuando el banjista Jaime Ramiro deja el grupo, para hacerse carpintero profesional e irse a vivir a un pueblecito de Segovia. En su lugar, entra un excepcional instrumentista de banjo y guitarra - Fredy Marugán-, quien hace verdaderos alardes con su banjo en los conciertos de aquel verano.

En 1979, de los ocho componentes originarios que 12 años atrás habían fundado Nuestro Pequeño Mundo, solo quedan tres: Juan Ignacio Cuadrado, Pat Alonso y Juan Arteche Gual, quienes, junto a Alberto G. Ledesma y Fredy Marugán, afrontan ese año, dando conciertos y pensando en dar un giro más de tuerca a su carrera. Siguen sin poder grabar y las conversaciones con su compañía discográfica- Movieplay- están totalmente estancadas. Tienen nuevas ideas y quieren proyectarlas como sea.

Mientras tanto, Juan Arteche Gual sigue manteniendo contacto con el antiguo componente Nacho Sáenz de Tejada, pues los dos acompañan, con sus instrumentos, al cantautor extremeño Pablo Guerrero y mantienen largas charlas sobre los nuevos tiempos que se aproximan. Acababa una década que había sido crucial en la historia de la música popular de todo el mundo y, por supuesto, de España que, ya en democracia, se acercaba a los años 80 con aires completamente renovadores. La música folk empezaba a vivir, de nuevo, tiempos de oscuridad. La juventud había cambiado y buscaba diversión de una manera más frívola. La música- disco hacía estragos y comenzaba la Movida Madrileña. Los miembros del grupo superaban la treintena de años y tenían mucha experiencia técnica e instrumental para abarcar nuevas fronteras. Juan Arteche Gual convenció a Nacho S. de Tejada, que se había convertido en un gran guitarrista y excelente músico, para que volviera al grupo y luego se dedicó a buscar nuevos músicos por los locales de la ciudad. Tenía en mente un nuevo grupo, donde la capacidad instrumental fuera tán importante como, durante años, lo había sido la vocal, y se planteó una formación mayor. Una verdadera orquesta folk con diez miembros. Así que entraron: Fermín Aldaz al violín; Juan Carlos Conejero al piano y la voz; Paco Espinosa sustituía, al contrabajo, a Alberto G. Ledesma quien asumía el papel de técnico de sonido; Rafael Pérez a la batería; Nacho Sáenz de Tejada volvía al grupo, después de 10 años, como guitarrista; Fredy Marugán, guitarra; Juan Arteche Gual, guitarra, mandolina, buzuki y autoarpa; Juan Ignacio Cuadrado, gaita, flauta y percusión, y Pat Alonso, voz. Comenzaban los años 80.

En 1980 el pequeño estudio que había montado Juan Ignacio Cuadrado en el sótano de su casa, junto a Alberto G. Ledesma, (“los Campanilleros”), había crecido técnicamente y allí se fraguó el siguiente disco del grupo. Se hicieron maquetas con nuevo material y se mostraron a la compañía multinacional RCA. La cosa cuajó rapidamente y, muy pronto, estaban grabando el siguiente disco que, después de tanto tiempo sín poder hacerlo y la añoranza del contacto con el público, hizo que se le bautizara como Te añoro (influyó, también, una pintada anarquista que vió Juan Arteche Gual en una pared del Madrid antiguo y que rezaba así, “Te Añoro”). Este disco abría un nuevo sello de Folk llamado Rabel, dirigido por Luís Delgado, y era, posiblemente, el único que quedaba de este estilo, en esos años tan difíciles para la música tradicional. "Te añoro" pasó sin pena ni gloria, nadie se hizo eco del disco aunque, años después, un crítico calificó este trabajo como el verdadero antecedente del folk-rock español; pero, como ya hemos dicho, la obra fué absolutamente ignorada, incluso por la compañía, que no hizo nada para su promoción. Aún así, se realizaron algunos conciertos y la banda sonaba muy potente; quizás, escesivamente fuerte, tanto, que podemos contar que en un festival de folk ralizado en la ciudad de Palencia, donde se dieron cita los pocos grupos que quedaban de esta música, el grupo fué apedreado por su “excesiva modernidad”, ya que el sonido de las guitarras eléctricas, el bajo y la batería, era, por entonces, un anatema para los puristas ortodoxos acostumbrados a las guitarras de palo, al contrabajo y a la botella de anís (tal y como le había pasado 20 años antes a Bob Dylan en el Festival de Newport).

1981 fué el año de las deserciones; el panorama era desalentador yNuestro Pequeño Mundo sufrió otra nueva crisis, Juan Ignacio Cuadrado y Alberto G. Ledesma deciden abandonar el grupo, concentrarse en sus labores de ingenieros de sonido y montan los estudios Trak. Pat Alonso también abandona para dedicarse a su casa. Fredy Marugán se marcha a la Universidad de Berkley (USA) para licenciarse en Música. Juan Carlos Conejero contrae matrimonio y se marcha a vivir a Alemania. Rafa Pérez había sido excluido por incompatibilidad de caracteres y era sustituido por otro batería, Julio Cano. Después de la pequeña gira del verano, el grupo casi había desaparecido, pero..... todavía iba a seguir la historia.....

Comienza 1982 y Juan Arteche Gual es el único miembro del grupo que ha permanecido durante toda la historia del grupo. El ha sido el más fiel guardián de todo el espíritu musical y el que todavía resiste los embates de su destino.

Propone a los miembros que han quedado, valor y resistencia, habla con el acordeonista Cuco Pérez que acepta entrar en la nueva formación; luego busca a una voz femenina y es Julio Cano quien propone a una amiga suya, a la cual, aún siendo muy joven (18 años), le gusta mucho cantar música tradicional.

Así aparece Olga Román. De nuevo, la situación se anima y en muy pocas semanas comienzan a preparar nuevo material. Se buscan canciones tradicionales españolas, viejos romances y recercadas, composiciones propias o prestadas y temas instrumentales. Al cabo de muy poco tiempo, están listos para grabar el que luego sería su último disco.

El director de su sello discográfico, Luís Delgado, ha escuchado el nuevo material, está entusiasmado con el nuevo grupo y les propone la producción artística de la grabación.

Es en enero de 1982 cuando entran a grabar, en los estudios Musigrama de Madrid, su séptimo LP que apareció con el nombre de NPM (Buscando a Moby Dick) y con una portada, realizada por el pintor Carlos Greus, que ha servido de logotipo al sello Música Sin Fin, desde entonces...................., en recuerdo del espíritu emprendedor y sonoro del grupo.

NPM (Buscando a Moby Dick) apareció en la primavera de ese año, causando muy buenas críticas. El grupo era comparado con los mejores grupos de folk-rock de la época (Fairport Convention, Steeleye Span, Fifth Hand Reel).

Comenzó una gira de presentación y, de nuevo, por donde pasaban eran alabadas y reconocidas sus aptitudes de dar marcha al personal. Tuvieron un tremendo éxito en la Plaza Mayor de Madrid en plenos carnavales, con todo el mundo bailando jotas, pasacalles, raveladas y popurris.

El disco fué calificado, por los expertos, como el mejor de toda la historia del grupo, y la canción “Buscando a M. Dick”, compuesta por el poeta Pablo Guerrero, como una de sus gemas más preciosas, buscada aún hoy.

Con los nuevos tiempos, también se habían cambiado de oficina de management, pasando, de la que siempre había llevado la representación -Paima/Antonio Fernández-, a la de Jurado/Lucena, donde estaban artistas de la talla de Joaquín Sabina, Javier Krahe, Luís Eduardo Aute y Luís Pastor quien propuso al grupo el acompañarle en sus recitales. También, Aute, después de haber escuchado a Olga Román, le propuso cantar con él en su exitosa gira de aquel año (ahora todavía lo hace, pero.... con Sabina). Los servicios del violinista Fermín Aldaz y los del acordeonista Cuco Pérez eran requeridos por Amancio Prada. En definitiva, npm era requerido por los artistas de su propia oficina, y los managers decidieron no buscar escesivo trabajo al grupo, para poder cumplir los otros compromisos. NPM se rompía en pedazos.

En el otoño 1982, año de elecciones, NPM fué contratado por el Partido Socialista (PSOE) para cubrir parte de la campaña de su candidato Felipe González. Fueron los últimos conciertos. En 1983 la situación era muy difícil, el grupo no ensayaba, practicamente, y no podía montar nuevo material. Aún así, se grabaron dos preciosas canciones extremeñas, “Ay de la mi capilla” y “El romance de las 3 hermanas”, con vistas a un nuevo disco. Cada uno tenía otros intereses y la historia por fin acababa.

Fué el 12 de Octubre de 1983, día de la Raza, cuando Nuestro Pequeño Mundo dió su último concierto, precisamente en el lugar donde les vió nacer, La Universidad Complutense de Madrid y en Colegio Mayor Pio XII. Este “último Vals” no tuvo nada que ver con aquel que The Band había ofrecido en su concierto de despedida; fué más humilde, más sencillo, aunque, Radio Nacional de España (Radio 3) lo grabó y lo emitió en todo el país. Allí acababan casi 18 años de aventuras y desventuras, desde que en1966/67 ocho universitarios procedentes de puntos diferentes de España, que vivían en Madrid y que les unía su amor por la música tradicional y folklórica de un “mundo sin fronteras”, habían reunido sus energías en un proyecto tan hermoso como es el de cantar a la vida. Nueve músicos más habían pasado por sus filas y, solo uno, aguantó durante todo el recorrido: Juan Arteche Gual quien cerró la puerta silenciosamente en la misma Universidad.

Durante los últimos años, en que la música Folk, Etnica y de Fusión Mundial (World Music) ha vuelto a renacer, ha habido gente que se ha interesado por este grupo (que abrió los caminos a la experimentación del Folklore del Mundo) buscando sus discos hasta en los mercadillos de almoneda. Para ellos, va dedicada esta historia. Discos que están descatalogados desde hace más de 25 años, en algunos casos, y cuyos masters están desaparecidos. Dada la apatía que las compañías han mostrado en reeditarlos, desde aquí, y con las condiciones que hoy ofrece la tecnología, podemos ofertarlos en formato CD, en copias hechas, una a una, del prensaje original y con la mayor limpieza posible. La venta de estos discos es absolutamente particular y por correo ( a través de Internet) sin pasar por los canales habituales de distribución.


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